Tal vez quieras un mejor empleo, comunicarte fluidamente con angloparlantes o aprobar un requisito académico, y por ello te decides a aprender inglés. Sin embargo, hay un factor que puede ser un eficaz motivador para quienes se animan a estudiar esta lengua: favorece al cerebro.

Asistir a clases de inglés en Valencia puede más que enseñarte un nuevo idioma. Investigaciones neurológicas indican que dominar una lengua adicional a la materna es saludable para el cerebro, ya que es una forma de ejercitarlo y aportarle plasticidad. Al ser el lenguaje una función cerebral intrincada, si se adiciona otra, se fomenta el desarrollo de las neuronas y sus conexiones.

Nuestro cerebro responde como un músculo al realizar ejercicio físico, es decir mejora su condición, crece, se hace más fuerte y flexible. Ser bilingüe o multilingüe puede-con el paso de los años-prevenir patologías que degeneran el sistema neurológico como el Alzheimer. Incluso, un trabajo reseñado en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences”, explica que en los bilingües el Alzheimer es más tardío, y si llega los síntomas son más leves.

Motivación extra para aprender inglés

Tal vez sea tiempo de prestar más atención a las clases que te brinda tu profesora de inglés titulada, para que aprendas a dominar la lengua de Shakespeare. La ciencia refutó los argumentos que aseguraban que el cerebro se confundía, y que se afectaban las funciones cognitivas al estudiar otra lengua. Al contrario, la capacidad de memoria, atención y otras funciones se elevan notablemente.

Al aprender inglés la materia gris se incrementa. Cuando eleva su tamaño, es más fácil que todas las partes cerebrales estén mejor conectadas, pues esta sustancia es transmisora de información. Se dice que personas muy inteligentes, como Albert Einstein, poseían una enorme cantidad de materia gris. Igualmente, el estímulo del proceso de aprendizaje de un idioma hace que crezcan la corteza cerebral y el hipocampo.

La “gimnasia cerebral” que se realiza al aprender inglés, por ejemplo, es una forma de mantener en acción y alerta el sistema neurológico. Aunque mientras menor sea la edad en la que se aprende otra lengua mayores son las ventajas, hacerlo en la edad adulta o en la tercera edad también es efectivo. Nunca es tarde para ejercitar de esta manera el cerebro.

Mente más joven

Como nuestro cuerpo, el cerebro se deteriora a medida que pasan los años. Los que dominan dos idiomas o más mantienen su cerebro más joven en comparación con su edad cronológica. Esto se traduce en la habilidad de recordar con más precisión los sucesos de su vida, en concentrarse eficazmente al realizar tareas, almacenar nuevos datos e información.

Igualmente, se ha determinado que quienes tienen que pensar en dos lenguas, elevan su facultad de raciocinio y toma de decisiones. Solventar una crisis o un problema, se les hace más fácil. Esto por la práctica de tener que discernir constantemente en el lenguaje. Es por ello que aprender inglés, a menudo la segunda lengua más estudiada, es una excelente idea si se desea mejorar las condiciones y facultades cerebrales. ¿A qué estás esperando para venir a tus clases de inglés?