Quizás aprobaste con honores tus clases de inglés y ahora te sientes más confiado en el manejo del idioma. Pero las prácticas deben continuar. Una de las tareas más comunes, ya sea para el trabajo o para tus estudios, es realizar traducciones escritas del inglés al español. Aunque pueda resultar sencillo, hay errores comunes que debes evitar.

Son varios los factores que se deben considerar para cumplir con la tarea de forma eficiente. No basta con tomar tu diccionario y traducir literalmente el texto. Lo primero que se debe hacer es leer en inglés y analizar el tema. Si no lo dominas, es fundamental que investigues al respecto.

Mientras lo haces recuerda las instrucciones de tu profesora de inglés titulada y determina el tipo de lenguaje empleado en el escrito. Es decir, si es formal o informal, a quién está dirigido y la terminología utilizada. Puede que se trate de un texto científico, técnico o literario. También debes confirmar si la traducción en español irá a la misma audiencia.

Es importante estar familiarizado con la temática y averiguar el significado (más allá de la traducción) de los tecnicismos. Puedes ayudarte con los traductores online, pero vale destacar que éstos suelen ser muy literales y no se adaptan al contexto, formas gramaticales correctas y estilo requeridos.

Realizar un borrador será útil en tus clases de inglés

Una vez documentado puedes comenzar a traducir. La primera versión será un borrador, así que no te detengas en detalles, luego podrás editar y darle la forma necesaria. Lo mejor es hacerlo frase por frase. Si te trabas con alguna palabra u oración, lo ideal es traducirla como creas que es. A medida que avances conseguirás información que despeje tus dudas.

Los gerundios pueden ser un dolor de cabeza y su uso excesivo hace más difícil la comprensión. Así que no abuses y empléalos correctamente. Al aprender inglés seguro notaste que en esta lengua se hace mucho uso de la voz pasiva. Pero no puedes abusar de ellas en la traducción al español. Los signos de puntuación, exclamación e interrogación no deben olvidarse para darle el ritmo adecuado al texto.

No está de más recordar que los nombres propios no se traducen, excepto en los casos de la realeza, santos, papas y algunos artistas. Igualmente, hay que estar atentos a los “false Friends”, un error común en traductores novatos o que no prestaron atención a sus clases de inglés. Si una palabra no te cuadra, acude al diccionario.

Edición y toques finales

Al finalizar el borrador revisa que el texto sea fluido. Si te hace falta, crrobora los términos que aún te generen dudas y busca la versión en español de los tecnicismos comunes. A menudo notarás que la versión hispana es más amplia que la anglo, pues se usan más palabras en español para darle sentido a las frases.

Lo ideal en este punto es ya olvidar el texto original en inglés y darle el sentido que emplearías en un texto en español, pero manteniendo siempre la esencia. Por nada del mundo puedes cambiar el mensaje.