Al tomar clases de inglés, es mucho el material que debe estudiarse para aprender el idioma. Ortografía, gramática, pronunciación y otros aspectos de la lengua pueden no ser sencillos de memorizar. Sin embargo, como con cualquier otra habilidad que se desee adquirir, la práctica constante es el secreto para lograr el objetivo.

No se trata de llevar un diccionario a todos lados o hacer planas y planas de las palabras aprendidas. Hay decenas de sencillos tips para practicar de forma amena y constante. Lo importante es tener constancia y mirar el proceso como un reto que aportará muchos beneficios.

En primer lugar se aconseja tener metas concretas y a corto plazo. Por ejemplo, si deseamos ampliar el vocabulario, podemos pedir a una profesora de inglés titulada que nos faciliten 15 palabras nuevas a la semana. La meta sería memorizarlas en ese lapso. También sirve ver una película en inglés (sin subtítulos) y tratar de comprenderla. Definir acciones en un tiempo determinado facilitará la tarea.

Planificación para alcanzar objetivos en las clases de inglés

Si asistes a las clases de inglés en Valencia, seguro ya tendrás una rutina de aprendizaje. No obstante, cuando llegan las vacaciones o finalizan las clases, la práctica suele quedar en el olvido. Para evitarlo, lo mejor es establecer un horario. Asigna una hora específica del día para ejercitarte.

Escribir y leer en inglés son la mejor forma de mantener frescos los conocimientos. A pesar de ello, no suele hacerse porque para muchos es sinónimo de estudio. Una manera de hacer la actividad más placentera, es conseguir tu novela favorita en inglés y leerla. Ver series o historietas también es efectivo.

Adicionalmente, puedes entrar a páginas de redes sociales sobre frases motivacionales o chistes, y practicar con ello. Por ejemplo, puedes leer los artículos en el famoso Bored Panda, un blog entretenido con contenidos fáciles y divertidos de digerir. Tener a mano un cuaderno para anotar palabras nuevas y hacer oraciones para contextualizarlas, resulta muy apropiado. Para los más osados, entrar a un chat y establecer contacto con nativos es fenomenal. Incluso, puedes sincerarte y decir que entraste para aprender inglés. Te sorprenderás de la receptividad.

Placer y aprendizaje de la mano

Si está dentro de tus posibilidades, no dudes en tomar un vuelo y viajar a tierras de habla inglesa. Ya sea de vacaciones o por trabajo, el contacto directo con nativos es la mejor manera de practicar la lengua de Shakespeare. No sientas vergüenza por tu acento o nivel de inglés y comunícate con los lugareños. Estudiar los menús en los restaurantes, las reglas de entrada a un local o las señales del tránsito te servirá de mucho.

Dejar la timidez a un lado igualmente traerá beneficios. Socializar, entablar amistades y hasta flirtear con personas agradables de otras tierras será positivo para fijar tus conocimientos del inglés. Además de mejorar y ampliar tu vocabulario, la cultura general se ve enriquecida. Las costumbres de los angloparlantes suelen ser muy distintas a la de los hispanos, así que saber cómo tratarlos de manera respetuosa, expandirá tu mente y autoconfianza.