No es un secreto. El aprendizaje de una lengua requiere compromiso, constancia y dedicación. Mantener el interés durante todo el proceso no siempre es fácil, y menos cuando se trata de aprender inglés. Aunque se trate de un idioma universal y de estudio obligado en muchos países de habla hispana, lograr su completo dominio-sin desfallecer-puede resultar complicado.

La desmotivación suele aparecer en infinidad de casos. ¿Pero cuáles son las causas? Una de ellas es la falta de metas claras. Si nos inscribimos en clases de inglés sin un propósito determinado, lo más factible es que lo abandonemos al rato. Tener un objetivo específico (en espacio y tiempo) es vital. Si por ejemplo queremos hacer un viaje al extranjero, es bueno tener la fecha pautada, igual si se trata de solicitar una plaza de trabajo o cumplir con una obligación académica.

Errores que desmotivan al aprender inglés

Otros agentes desmotivadores son nuestras falsas creencias. Decir “no soy bueno para los idiomas” o “esas cosas no me van”, es frenarse erróneamente. El aprendizaje del inglés no es igual para todos, pero cualquiera puede hacerlo. A menudo, la metodología empleada no es la adecuada o el sistema educativo no se ajusta a nuestras necesidades, y creemos que se trata de algo personal. ¡Falso! Y en las clases de inglés en Valencia podemos comprobarlo.

Por otro lado, la falta de tiempo es otra excusa que se escucha a menudo. Sin embargo, son muchas las opciones de estudio que hay. No solo se trata de asistir a cursos o contratar a una profesora de inglés titulada que nos eduque a domicilio. Hay academias que brindan apoyo online, clases nocturnas u otros mecanismos para adaptar al horario. Incluso, con dedicar una media hora al día puede ser suficiente.

La vergüenza, la timidez, la impaciencia o la espera de resultados inmediatos merma el entusiasmo de continuar en el camino. Evitar caer en estas prácticas o pensamientos es fundamental.

Motivarse es sencillo

Como se dijo al principio, es imprescindible definir las metas a corto, mediano y largo plazo. Por ejemplo, aprender dos palabras nuevas a diario, sacar “A” en el examen de fin de mes, o asistir a la conferencia anual. Si se sabe la dirección, es más fácil tomar el sendero correcto.

Investigar y tener precisados los beneficios laborales, comunicacionales, académicos y personales que conlleva el aprender inglés te dará una motivación general. Igualmente, siempre resultará interesante que estos conocimientos sean integrales. Es decir, que contemplen instrucción sobre la cultura de los países de habla inglesa. Establecer un vínculo más allá de la lengua, también ayuda.

Otra forma de motivarse es hacer cosas que te interesen, te diviertan o te entretengan, para reforzar las enseñanzas de los cursos de inglés. Mirar series de televisión, películas, escuchar música o leer es de mucha utilidad. Igualmente, visitar portales de Internet en inglés o conocer gente en línea a través de tus redes sociales, son grandes agentes motivadores. ¡Ánimo! ¡Sí se puede!